Un pedazo de Rumanía en el corredor del Henares

España, y muy especialmente la Comunidad de Madrid ha sido uno de los destinos tradicionales de la inmigración de origen rumano. En esta comunidad se calcula que viven alrededor de 200.000 rumanos, que en su inmensa mayoría se han integrado sin mayores problemas en la capital y en los grandes pueblos de la periferia. No hablamos de los gitanos rumanos, esa es otra realidad bien distinta.

Ya no resulta extraño ver establecimientos de productos de Rumanía en localidades como Móstoles, Getafe o Fuenlabrada. Sin embargo, es el corredor del Henares el elegido por buena parte de los rumanos que llegaron hace años a Madrid buscando una oportunidad que en su país no encontraban.

El corredor del Henares se ha convertido así en un “pedazo” de Rumanía. En sus calles y plazas se encuentran sin dificultad no solo tiendas de productos del país, sino también restaurantes típicamente rumanos, discotecas y tiendas de ropa. También emisoras de radio y periódicos que les mantienen en contacto, entre ellos y con su país. Una pequeña manera de sentirse casi como en casa, aunque realmente Su casa sean hoy Alcalá de Henares, Coslada o San Fernando.

Muchos llegaron para trabajar en la construcción en los años en los que la palabra crisis no existía. Y, a pesar del cambio radical, del paro y la desesperanza, pocos son los que han querido volver a Rumanía. La mayoría han echado ya raíces en España, tienen a su familia aquí, e incluso los más afortunados trabajo estable o negocio propio. Echan de menos su país, por supuesto, pero con el paso del tiempo los lazos que les unen a España son más que los que tiran de ellos hacía su país natal.

Hoy en día, la población rumana está perfectamente integrada en las localidades madrileñas, hay incluso una generación nacida ya en Madrid para la que Rumanía es algo lejano.

El Parque Natural Urbasa-Anía, una joya en Navarra

Al oeste de la comunidad navarra encontramos un pequeño tesoro natural, todavía poco conocido. Se trata del Parque Natural Urbasa-Andía, un bello rincón de bosques densos y riachuelos perfecto para el senderismo, pero también para conocer los usos que de espacios como este se hacían hace siglos. Y es que en este lugar se conjugan a la perfección naturaleza, ocio, historia y aprovechamiento de recursos, porque Urbasa-Andía fue lugar de caza y pastoreo, pero también de explotación maderera y de carbón que, sin embargo, no enturbiaron su belleza.

Más de 20.000 hectáreas de bosque y pradera con una enorme riqueza no solo paisajística, también geológica y en lo que a flora y fauna se refiere. Aunque la mayoría del bosque es hayedo, aquí también se pueden encontrar tejos, enebros y pinos.

Una riqueza que se puede apreciar en sus senderos y desde sus miradores. El mirador más famoso y también más increíble es el Balcón de Pilatos, sobre la parte superior del circo del nacedero del Urederra. En cuanto a los senderos, son muchos los que recorren el parque, están perfectamente señalizados y de ellos podemos destacar tres: el de las fuentes, el camino de los montañeros y el de Dulantz y el cañón de Irantzu. Senderos y rincones ideales para los amantes de la espeleología, ya que en este parque abundan las grietas y las simas.

Pero, además, en Urbasa-Andía hay restos que nos llevan por un largo viaje en el tiempo, un viaje de miles de años. Aquí hay restos megalíticos de interés: dólmenes, menhires, crómlech y enterramientos cuyo origen no está aún muy claro. Restos que indican que ya había presencia humana hace nada menos que cien mil años. Mucho más “moderna” es la calzada romana que unía Valdega con el valle de Arakil. Y, más reciente es uno de los rincones con más encanto del parque: el monasterio de Irantzu.

El Parque Natural Urbasa-Andía es, en definitiva, un lugar ideal para disfrutar de la naturaleza y de la historia, del deporte y la aventura.

Estudio de mercado: primer paso fundamental para los emprendedores

Emprender es siempre una aventura. Una aventura en la que es necesario minimizar los riesgos. Y un buen comienzo es la mejor manera de conseguirlo ¿Cómo? Con un buen estudio de mercado que indique si el servicio o producto que vamos a ofrecer tendrá demanda, qué tipo de clientes debemos buscar o en qué debe mejorar el producto antes incluso de su lanzamiento.

A veces se piensa que se ha tenido una idea genial y se lanza sin más. El resultado: en poco tiempo la realidad dirá que tal vez en enfoque no era el adecuado y se habrá perdido tiempo y, lo que es peor, dinero. Siempre es mejor realizar una pequeña inversión previa que nos diga si el camino es el correcto o si nuestra idea no es tan buena como pensamos.

¿Pero cómo hacer un estudio de mercado? No es sencillo. No se trata de una simple encuesta. Es necesario tener muy claro a qué público objetivo queremos dirigirnos, analizar al detalle gustos y necesidades, lo que buscan y lo que pueden llegar a demandar en un momento determinado. Diferenciar por edades, gustos, sexos, ubicación geográfica, o incluso poder adquisitivo ayudará a delimitar estratégicas. Las redes sociales, en este sentido, pueden ayudar mucho.

Pero no solo hay que hablar de público o clientes, hay que hablar de mercado. Es necesario ver su tendencia general, cómo ha cambiado en los últimos tiempos, qué sectores han cobrado importancia y cuáles la han perdido.

Analizar la competencia es otro aspecto esencial. Siempre es bueno ofrecer algo diferente, algo distintivo. Innovar y diferenciarse de los demás es un paso importante para atraer la vista de los posibles clientes. Y, siempre que sea posible, hay también que analizar precios para ser también competitivos en este sentido. Hay que conocer muy bien al otro para enfrentarse a él con garantías de éxito. Revisa incluso sus estrategias de marketing, puede que te den pistas importantes.

Son aspectos clave que hay que tener en cuenta antes de lanzarse a la aventura. Aspectos que hay que analizar muy en profundidad y dejar, siempre que sea posible, que sea un profesional quien lo haga es el mejor consejo.

Aplicaciones interesantes para emprendedores

El mundo de las aplicaciones se ha desarrollado de manera exponencial en los últimos años. Y entre miles y miles de aplicaciones se encuentran algunas que pueden resultar de utilidad a los emprendedores desde el mismo momento en el que se plantean la idea de iniciar un negocio o una actividad de forma autónoma. Vamos a ver algunas de ellas:

  • Simple mind: una aplicación para mentes organizadas que permite la creación de mapas mentales, perfecta para tormentas de ideas. En su versión de pago los esquemas se pueden compartir con otros usuarios.
  • Nominazer: ¿Dudas con el nombre de tu futuro negocio? Esta aplicación te aconseja los más adecuados y no solo eso, sino que te dice si el dominio está libre o no.
  • Evernote: ideal para gestionar el tiempo con eficacia. Una agenda que permite acceder a inputs de cualquier clase. Ofrece un servicio de escaneo para asociar tarjetas a contactos de Linkedin.
  • Calculadora freelance: especialmente útil para autónomos, ayuda a valorar y a establecer un precio justo por cada hora de trabajo prestado.
  • Bussiness PlanPremier: llegado el momento, esta aplicación te ayuda a hacer un plan de empresa, analizando objetivos, público y perspectivas futuras. También ayuda a crear un plan de marketing eficaz.
  • Anfix: una aplicación española con la que podrás acceder a la facturación desde cualquier dispositivo electrónico y con la que puedes consultar y enviar facturas en cualquier momento y desde cualquier lugar.
  • Team viewer: permite el acceso remoto a cualquier ordenador, de modo que se puede acceder a archivos y documentos desde cualquier lugar.
  • Xopik: los inicios son siempre duros y la publicidad es esencial. Esta aplicación de marketing móvil permite lanzar campañas completamente gratis e incluso medir el alcance que se consigue con ellas.

Son solo algunas aplicaciones interesantes que ayudan a poner en marcha una actividad empresarial, pero hay muchas otras, gratuitas o no, que pueden convertirse en herramientas fundamentales para el emprendedor.

Caminar: un ejercicio muy saludable

No a todo el mundo le gusta hacer deporte. Pero lo cierto es que andar es un ejercicio muy suave que puede, además, ser muy placentero. Y no solo eso, sino que tiene innumerables beneficios para la salud, lo puede practicar cualquier persona y en cualquier lugar abierto, no necesita un equipamiento específico más allá de ropa cómoda y buen calzado y, evidentemente, es muy barato.

Caminar ayuda a perder peso y a combatir la celulitis, a mantenerse ágil, mejora la circulación, evita problemas y lesiones de deportes de mayor impacto…y son solo algunos de sus beneficios, los más conocidos. Pero caminar también reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, asma, diabetes, previene la osteoporosis e incluso mejora la actividad sexual.

Pero, como cualquier otro deporte, para conseguir beneficiarse de ellos es necesario practicarlo con regularidad. Cuando se ha tomado la decisión de empezar a caminar lo mejor es hacerlo poco a poco. No es necesario empezar con caminatas de una hora, se puede empezar con 20 minutos e ir aumentando el tiempo poco a poco. Cierto es que media hora ya se considera suficiente, pero si se puede llegar a la hora, mucho mejor.

Pero no se trata de pasear tranquilamente viendo los escaparates de la zona o charlando con la persona que nos acompañe. Aunque se empiece a un ritmo pausado para ir calentando, es necesario ir elevando el ritmo hasta conseguir un paso rápido, aunque sin llegar a la carrera. Esa es la forma en la que de verdad se ejercitarán los músculos y nuestro organismo se fortalecerá.

Andar nos pone en forma y mejora el estado de nuestro organismo. Son dos aspectos esenciales, pero no los únicos que hay que tener en cuenta. Caminar también supone beneficios a nivel psicológico: ayuda a combatir la depresión y el estrés, mejora problemas de insomnio, contribuye a mejorar problemas emocionales de todo tipo e incluso se cree que ayuda a prevenir la demencia.

Migrañas: cómo prevenirlas y aliviarlas

Es uno de los dolores de cabeza más comunes y también más incapacitantes. Algo más que un dolor, porque es realmente una enfermedad neurológica que puede afectar muy negativamente a la calidad de vida de quien la padece si no se maneja de una forma adecuada. Una enfermedad que afecta especialmente a las mujeres y que puede ser de distintas formas: con o sin aura, retinal, complicada u oftalmopléjica.

Las más común es la que cursa sin aura, como un fortísimo dolor de cabeza y con pulsiones en un lateral de la cabeza. Sus síntomas son variados, desde rigidez de cuello a hipersensibilidad a la luz y el ruido, desde mareos y vómitos a una profunda sensación de angustia.

Cuando el problema es muy serio, existen tratamientos médicos que ayudan a evitar los episodios más graves de migraña. También hay tratamientos farmacológicos muy potentes para esos enfermos que cursan las crisis con síntomas más fuertes.

Pero, sin necesidad de acudir a estos tratamientos, es cierto que las migrañas más suaves se pueden aliviar con analgésicos comunes. Tal vez no quiten el dolor por completo, pero lo hacen bastante más llevaderos y es importante empezar a tomarlos en cuanto se observen las primeras señales de migraña.

Beber agua para evitar la deshidratación y descansar en una habitación oscura y silenciosa también ayudará, como lo hará colocar paños fríos en la cabeza. La homeopatía y el uso de determinados aceites esenciales son métodos que en los últimos años se han extendido para tratar las migrañas sin necesidad de tratamientos farmacológicos.

Y hay que tener en cuenta que hay alimentos que pueden desencadenar migrañas, como aquellos que están procesados, el chocolate, los lácteos, carnes con nitratos, el pescado ahumado, el queso curado y algunas legumbres. Algunos medicamentos hormonales, como las píldoras anticonceptivas, también pueden favorecer la aparición de migrañas.

En cualquier caso, lo más importantes es acudir a un especialista que analice el problema en profundidad y realice un estrecho seguimiento para, si es necesario, recomendar un tratamiento adecuado a un problema más común y serio de lo que muchos piensan.